Presentación

Luz Maceira Ochoa

alte. 2015 ; 25(49)


El “fin del siglo y la alborada del milenio parecen haber desatado una euforia mnémica”, afirmaba hace unos años Nora Rabotnikof (2003: 83) . Dicho “frenesí” y “entusiasmo” (Candau, 2002: 6) alrededor de prácticas y dimensiones de la vida social que se articulan con la memoria continúan creciendo y se entrecruzan actualmente con el ámbito político, social y académico, además de extenderse al patrimonio, el turismo, la industria, los medios de comunicación, etcétera (véase Candau, 2002; López, 2004; Carretero, 2007, entre otros). Proliferan recursos y productos de diversa índole formulados “en el lenguaje de la memoria” (Rabotnikof, 2003: 83).

Este hecho se sustenta en características y condiciones de un contexto sociopolítico, teórico y epistemológico propio del siglo XX que han supuesto, entre otras cosas, una enorme politización de la memoria y un consecuente compromiso público con ella, el surgimiento de nuevas y complejas formas mnemónicas y, también, formas para el estudio de éstas (Rabotnikof, 2003; Cuesta Bustillo, 2008; Radstone y Schwarz, 2010; Olick, Vinitzky-Seroussi y Levy, 2011; Maceira Ochoa y Rayas, 2011).

Los abordajes sobre la memoria son variados y abarcan tantos y tan distintos fenómenos relacionados con la presencia y representación del pasado en el presente que se cuestiona la pertinencia o sentido académico de un concepto que termina por ser demasiado abarcativo y, por ende, difuso y ambiguo (Algazi, 2014). O, en alusión a algunas líneas específicas de este campo, se señala que han servido para “colonizar el recuerdo, el trauma, el sufrimiento social y sus múltiples soportes” (Hacking, 1996 y Fassin y Retchman, 2009 cit. en Ferrándiz, 2014: 29). Las dudas y debates en la construcción de este campo ni son pocos ni están agotados, y esta vitalidad y dinamismo hacen de los estudios de memoria un terreno especialmente atractivo o desafiante en el cual cada disciplina y perspectiva teórica tiene algo que aportar; en éste, los conceptos y métodos de investigación suelen provenir de distintas disciplinas, el bricolaje o hibridación -así como la interdisciplinariedad- tienen cabida en los textos de esta revista.

En el desarrollo de estos estudios, las investigaciones de corte cualitativo han resultado de gran utilidad e interés para explorar las experiencias individuales y los procesos de construcción de significados en torno al pasado o a lugares y prácticas mnemónicos, abarcando dimensiones discursivas, objetuales y espaciales de la memoria. En particular, en las últimas dos décadas, se ha introducido a los estudios de memoria la perspectiva etnográfica; o se ha introducido a la antropología el estudio de la memoria. Como afirman Jacob Climo y Maria Cattell (2002), esta conjunción permite, entre otras cosas, indagar en campo sobre los sentidos de la historia y memoria sociales, documentar recuerdos, cómo se construyen y transmiten; interpretar el rol y el sentido de dichas memorias en las construcciones de la gente respecto al pasado y las formas en que se imbrican con el presente, e investigar las experiencias, emociones y prácticas de la memoria social, prestando especial atención a los agentes sociales individuales y no sólo a los discursos institucionales que construyen la memoria. Un acercamiento etnográfico al estudio de la memoria social permite entender cómo agentes sociales, en su mayoría personas “ordinarias”, experimentan diversos pasados o configuran comunidades de memoria (Cappelletto, 2005). Además, en esa conjunción, antropologías ya consolidadas (de la violencia, la política, el ritual, el parentesco, el arte, la muerte, etcétera) convergen productivamente con otros lugares etnográficos y temas antropológicos en los que se condensan múltiples procesos y que exigen nuevas respuestas metodológicas (Ferrándiz, 2014).

Estas perspectivas e intereses son tanto el punto de partida como el horizonte del dossier de esta entrega de Alteridades. Merece la pena subrayar e ilustrar las aportaciones de la antropología a los estudios de memoria, y las líneas de indagación que se abren para tal disciplina cuando se aborda este campo. Los cuatro ensayos de la sección plantean desarrollos conceptuales, ejes de reflexión y propuestas metodológicos para analizar dimensiones de la vida social ligadas a la memoria.

El texto de Jonah S. Rubin, con una revisión amplia y derivada de casos de El Salvador y España, abre el dossier. Su contribución ilustra la importancia de indagar qué hacen los términos -más que definirlos-. Es decir, es en los contextos locales donde se puede entender, por ejemplo, la categoría “desaparecido” (o “desaparecida”) -cuya definición jurídica o política se debate-. Al ser examinada en distintos entornos y ámbitos del conocimiento y de la política, y sobre todo en las acciones, discursos, creencias e identidades que posibilita y que contiene en cada uno de los casos, la noción “desaparecidos” (ahora en plural) adquiere matices y sentidos propios, interrelacionados con otros términos, experiencias, instituciones y condiciones de y para la memoria en cada situación. Aparte, propone consideraciones relevantes en torno a un tema clave de la antropología: la identidad: ¿cómo se construye y en qué se cifra ésta cuando no hay un cuerpo?, ¿qué significa pensar la identidad a partir de la ausencia? El ensayo de Rubin también muestra interconexiones reales -o posibles- entre categorías legales, movimientos y acciones sociales en el escenario de las luchas por la memoria.

El segundo artículo se ubica en el mismo contexto, sólo que a diferente escala. Luz Maceira Ochoa brinda elementos para reflexionar sobre la dimensión política de la memoria o, mejor dicho, de distintas prácticas y procesos sociales asociados a ella. Su contribución se sitúa en el análisis de la configuración de comunidades de memoria en dos poblaciones vascas. Estudia el esfuerzo de grupos feministas por re/construir un pasado y generar un relato -en el que las mujeres sean protagonistas-, el cual es puesto en diálogo con situaciones y estudios de género, aportando a los debates sobre la agencia y el empoderamiento femenino, relaciones entre mujeres, o políticas de la identidad. Desde estas ideas se subraya cómo el recuerdo social y sus soportes son una arena y herramienta públicas para la interacción colectiva.

La investigación de Nuria Cano Suñén ofrece ideas teórico-metodológicas para el estudio de la memoria vivida o encarnada. En su texto, saberes, destrezas, emociones, sensaciones y formas de vida de las personas se entrelazan con el entorno físico y las realidades económicas, patrimoniales, sociales, culturales, que entraña el Valle de Carranza. Este territorio, en proceso de transformación, pone en evidencia la tensión entre viejos y nuevos modelos de desarrollo, de producción, y distintos valores. ¿Qué papel juega ahí la memoria?, ¿qué relaciones hay entre un entorno, la manera en que es significado y lo que implica para las identidades individual, familiar y colectiva de quienes lo habitan?

Elixabete Imaz cierra la sección con un artículo en el que se tratan aspectos sobre la memoria, en su papel de generadora de identidades individuales y de género. Incluye la maternidad como objeto de conocimiento y problema de investigación relevante, en este caso, para los estudios de memoria. A través de la maternidad, y del desarrollo metodológico que la autora plantea, se pueden revisar temas cruciales para este campo, como el tiempo y la narración; y otros centrales para la antropología, como el parentesco y las configuraciones familiares, la identidad, y el cambio social. En las narrativas de madres vascas examina vínculos entre trayectorias biográficas individuales y dinámicas sociales, y contribuye a la reflexión de lo que puede llamarse “historia personal de la memoria” (Maceira Ochoa y Rayas, 2011: 55 y ss.).

En conjunto, los textos del dossier abordan procesos, actores y escenarios variados; y ofrecen un lenguaje extenso que nombra y analiza distintos fenómenos y sentidos de la memoria social. Así, esa enorme categoría, potente y compleja (memoria), funciona gracias a la base empírica de las indagaciones a través de la cual se desentierran -al menos parcial o localmente- distintos significados, procesos, formas, usos, efectos e interconexiones. Se sustituyen definiciones abstractas por el registro y reflexión de dinámicas públicas e íntimas, colectivas y personales, de discursos (narrativos, visuales, corporales) y de políticas -micro y macro- que forman parte de las relaciones que establecen personas y comunidades con el pasado o con la idea de éste. Se sustituyen memorias fijas o estables con procesos vivos, reelaboraciones constantes, trabajos continuos aquí documentados.

Estos aportes se sitúan en un momento de expansión de la “antropología pública”, centrada en temas de actualidad social y en contribuir al análisis crítico y diseño de políticas públicas (Ferrándiz, 2014: 41 ). Así, cuestiones vinculadas a la democracia, los derechos humanos, la igualdad, las políticas y los modelos de desarrollo están presentes en los textos de Jonah S. Rubin, Luz Maceira Ochoa y Nuria Cano Suñén.

Artículos como los de Elixabete Imaz y Nuria Cano Suñén enfocan el recuerdo social a través de memorias cotidianas, ordinarias o “sutiles” y memorias encarnadas que se alejan de experiencias y recuerdos traumáticos que suelen abundar en la literatura en español, ofreciendo otros contextos etnográficos para el estudio de procesos por los que se experimenta, re/construye y opera el recuerdo en la identidad y vida personales y colectivas.

Hay temas, como la globalización, las relaciones entre lo regional o nacional y lo local o entre lo rural y lo urbano, las redes comunitarias, la institucionalización, la agencia de los sujetos y, por supuesto, las identidades, que se encuentran en muchos de los textos que conforman este número.

La sección “Investigación antropológica” incluye trabajos independientes pero que dialogan entre sí. Los dos primeros exploran realidades urbanas situadas en la Ciudad de México asociadas con ciertas prácticas de consumo y de poder; y los otros abordan realidades de comunidades mexicanas subalternizadas: un pueblo afrodescendiente en Oaxaca y la comunidad pápago en Sonora, afectadas por dinámicas más amplias (la migración y la legislación estatal) que suponen reajustes en las formas organizativas y relaciones locales.

El artículo de José Juan Osés brinda una profunda reflexión teórico-metodológica y desarrolla un caso donde se ilustran diversas adaptaciones, resignificaciones y maniobras de los sujetos en la legitimación de prácticas mágico-religiosas. Analiza la manera en que se articulan procesos culturales y religiosos, y personas y sus entornos inmediatos con una red de relaciones sociohistóricas amplias. La pregunta sobre el poder, en concreto sobre la legitimidad de y para la realización de esas prácticas, subyace a toda la reflexión.

El ensayo de Bruno Cruz Petit sobre formas de apropiación simbólica del lugar nos introduce a las viviendas, a su decoración, organización y sentidos, para identificar cambios y continuidades en la experiencia de creación de hogares. El mundo contemporáneo supone condiciones económicas, espaciales y urbanísticas que se entretejen con tendencias estéticas y prácticas de consumo globalizadas; esto imprime en cierta medida un giro en las actitudes y formas de apropiación de la vivienda. Viejas y nuevas ideas, aspiraciones en tensión con las realidades vigentes, configuran el entramado en el cual se desarrollan modos de vivir y sentidos en torno a ellos.

Citlali Quecha Reyna también nos introduce a la vida y organización doméstica, pero, en este caso, de familias afrodescendientes en las que la madre ha emigrado al extranjero. Un aporte novedoso es la inclusión de las voces de las hijas e hijos que se quedan. Identifica particularidades del sistema de parentesco y de crianza de esta comunidad, y la manera en que se desequilibra y reorganiza con la salida de las mujeres. Acercarse a estas familias permite conocer lo que supone la emigración femenina no sólo en cuanto a las relaciones familiares y el cuidado y crianza de niños y niñas, sino también a las relaciones, roles e identidades de género. La autora subraya estrategias de y para la agencia de las mujeres, en concreto la solidaridad femenina y el papel de ésta en los procesos migratorios en cuestión.

Por último, Miguel Ángel Paz Frayre muestra cómo la comunidad tohono o’otham se ha visto afectada por la incorporación de una figura de autoridad externa a ella: el regidor étnico. Analiza la creación jurídica de esta figura y sus efectos desestabilizadores sobre las formas de organización social y política de esta comunidad, y sobre su identidad como pueblo. Critica las visiones predominantes -contrarias a las indígenas- en las que sólo hay un modo de hacer política y sólo a través de ciertos canales, las cuales excluyen y acaban con otras formas de organización y poder comunitario. Denuncia el efecto pernicioso de medidas legislativas que pretenden favorecer la democracia o el respeto a las culturas de los pueblos pero que, al desconocer dichas culturas y sus cosmovisiones, atentan contra ellas. Su análisis constituye un claro ejemplo de la importancia del diálogo intercultural.

La sección “Lecturas” incluye cuatro reflexiones que plantean perspectivas críticas e interrogantes para el debate sobre el quehacer y la disciplina antropológicos. Yolanda Jiménez Naranjo hace una lectura compleja de Multiculturalism, Interculturality and Diversity in Education. An Anthropological Approach, de Gunther Dietz, identificando elementos para la comprensión crítica de la multiculturalidad e interculturalidad, así como sus prácticas y sus políticas, tanto en la realidad social como educativa. En ella, la antropología ha tenido un papel fundamental que merece ser revisado y potenciado, no sin reconocer la trascendencia de aproximaciones interdisciplinarias a los complejos fenómenos en cuestión. El comentario de María Ana Portal sobre el libro Ensamblando la ciudad transnacional: etnografía especular de los espacios transnacionales urbanos, editado por Federico Besserer y Daniela Oliver, resalta claves teórico-metodológicas de la experiencia etnográfica y también para el estudio de procesos cotidianos y locales que se engarzan con ámbitos transnacionales. A través de ellas, y en comunidades próximas, se pueden ir identificando vínculos sociales y organizativos, cadenas de mercado, estrategias culturales, organizaciones políticas, etcétera, que traspasan fronteras y conectan espacios, formando lazos de alcance transnacional. Vanessa Freitag revisa La invención del arte. Una historia cultural, de Larry Shiner. Desestabiliza certezas y jerarquías entre conceptos del mundo del arte y la cultura, y de los sistemas simbólicos en que se sustentan prácticas de creación artística y de organización y estudio del arte. Finalmente, Saúl Millán pondera y rebate con agudeza el planteamiento de Carlos Reynoso en Crítica de la antropología perspectivista, invitando a una lectura cuidadosa de un trabajo hipercrítico y, en su opinión, impreciso y poco riguroso. Así pues, las reseñas exploran distintos lenguajes y tradiciones (culturales y teóricas), analizan fronteras reales y simbólicas, ofrecen interpretaciones críticas y pistas teóricas y metodológicas para la antropología.

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Bibliografía
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Departamento de Antropología, UAM Iztapalapa

ALTERIDADES. año 29, número 57, enero - junio 2019, es una publicación semestral de la Universidad Autónoma Metropolitana, a tráves de la Unidad Iztapalapa, División de Ciencias de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Antropología. Prolongación Canal de Miramontes 3855, Col. Ex-Hacienda de San Juan de Dios, Alcaldía de Tlalpan, C.P. 14387, Ciudad de México, y Av. San Rafael Atlixco 186, Col. Vicentina, C.P. 09340, Edif. F-001, Ciudad de México. Telefono: 5804 4600, ext. 2679. Página electrónica de la revista <http://alteridades.izt.uam.mx>. Direción electrónico: alte@xanum.uam.mx. Editor responsable: Dra. Norma Jaramillo Puebla. Certificado de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo del título número 04-2015-112311463800-203, ISSN: 2448-850X, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Dra. Norma Jaramillo Puebla, Unidad Iztapalapa, División de Ciencias Sociales y Humanidades. Fecha de la última actualización 20 de junio de 2019. Tamaño del archivo: 6.8 MB
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