Presentación

Miguel Ángel Aguilar Díaz; Ruth Pérez López

alte. 2016 ; 26(52)


Uno de los tópicos que forma parte de la vida urbana y que ha sido escasamente abordado de manera sistemática desde una perspectiva cualitativa-experiencial es el referido a la movilidad cotidiana de las personas. Trasladarse en y a través de la ciudad se estudia por lo general en las ciencias sociales considerando la dimensión cuantitativa de los trayectos cotidianos, con base en el análisis de las encuestas de origen y destino que proporcionan información sobre el volumen de personas transportadas, los modos de transporte utilizados, la duración de los viajes, los horarios de menor y de mayor demanda, etcétera. Bajo el paradigma del transporte, se ha venido produciendo información acerca de los patrones de desplazamiento de las poblaciones urbanas y se le ha otorgado especial atención a la movilidad pendular (commuting), privilegiando el análisis a escala metropolitana. Esto ha provocado una falta de interés de los investigadores por aspectos importantes relacionados con la experiencia de viaje, las motivaciones de las personas en materia de movilidad, sus representaciones sobre los diferentes modos de transporte y sus estrategias para enfrentar la falta de accesibilidad a bienes y servicios. Asimismo, en sociedades fuertemente desiguales, el desplazamiento cotidiano se realiza según las posibilidades económicas de los ciudadanos, por lo que existe una gran segmentación social de acuerdo con cada medio de transporte utilizado. En México y en otros países latinoamericanos se ha analizado poco la dimensión cualitativa, experiencial, del traslado. ¿Qué ocurre durante el traslado mismo? ¿De qué manera la forma en que nos movemos (en automóvil, transporte público, bicicleta o a pie) permite un contacto con la ciudad y cuáles son las experiencias, imágenes y conflictos que se crean y emergen durante el desplazamiento? ¿Cómo se transforma la movilidad en función de la temporalidad cotidiana? También la temática es propicia para reflexionar acerca de diversas aproximaciones metodológicas a ella: recuentos biográficos, etnografías sobre percepción del tiempo y el espacio, análisis de lugares, recreación de elementos sensoriales, reconstrucciones históricas.

Un trabajo pionero que indagó en torno a la experiencia metropolitana desde la perspectiva de la movilidad es La ciudad de los viajeros, realizado por Néstor García Canclini, Alejandro Castellanos y Ana Rosas Mantecón (1996), en el cual se reconocía que "estudiar los viajes requiere un giro de la mirada antropológica, demasiado habituada a trabajar con culturas localizadas en el tiempo y el espacio. Se trata de concebir el viaje metropolitano como 'hecho social total..." (p. 26). Este reconocimiento inicial a la imaginación metodológica requerida para abordar el mundo móvil del viaje igualmente ubica las múltiples dimensiones sociales que se activan en los desplazamientos.

Cresswell y Merriman (2011) plantean que los espacios son agentes en la producción de movilidad, y al mismo tiempo los espacios son producidos activamente en este movimiento. El desplazamiento por el territorio tiene implicaciones políticas, culturales y estéticas, a la vez que incide en las significaciones adscritas al movimiento y en las modulaciones de la corporalidad desde el mismo movimiento. En términos contemporáneos se reconoce la capacidad de algunos tipos de movilidad, como el caminar, para aglutinar temas relevantes que las ciencias sociales colocan en su agenda. En este sentido, afirman los autores: "El caminar como una práctica histórica, un método artístico y un apoyo filosófico pone en relación temas importantes que se ubican en el centro de la geografía: embodiment/corporalización, paisaje, lugar, experiencia, práctica, movilidad, representación, materialidad, subjetividad, objetividad" (Loc. 305-309). Se trata entonces de un campo que merece una exploración amplia y sistemática.

A partir de reconocer la pertinencia del campo de estudio se conformó esta entrega de Alteridades con el título de Movilidades y experiencia urbana. Aunque sea una perogrullada bien vale señalar que toda ciudad está llena de distancias, las que separan los puntos de actividades en la vida cotidiana de los ciudadanos y que éstos unen con un ir y venir persistente. Los cuatro textos que forman parte del tema central del número se interesan por aquello que ocurre entre el origen y el destino de un viaje, por aquello presente alrededor del desplazamiento y que expresa un fuerte contenido de creación social: prácticas, representaciones, imágenes, sociabilidades.

En el primer artículo de este dossier, Guénola Capron y Ruth Pérez López analizan "La experiencia cotidiana del automóvil y del transporte público en la Zona Metropolitana del Valle de México" para entender los elementos que propician el uso del coche en detrimento de otras opciones de movilidad. Conocer aquello que se encuentra asociado con esta modalidad de transporte privado resulta crucial para comprender qué hay más allá de cálculos de tiempos, costos y distancia al preferir un modo de transporte sobre otro; también puede indicar cómo están vinculadas las formas de movilidad en la ciudad con el estatus social y la manera de tratar las diferencias sociales en contextos cotidianos. A partir de la realización de entrevistas en diversas zonas de la ciudad, las autoras señalan que el uso del transporte está marcado por la sensación de desgaste, cansancio y los impactos afectivos relacionados con ello. En los automovilistas, el tráfico es la experiencia recurrente, y para los usuarios de transporte público la saturación derivada del número de personas con las que se comparte el trayecto resulta sofocante. Sin embargo, si bien ambas experiencias son difíciles, en términos culturales el automóvil privado está asociado con un conjunto de elementos simbólicos altamente valorados: velocidad, autonomía, exhibición ante los demás, flexibilidad, ampliación de la corporalidad, seguridad. Por el contrario, alrededor del transporte público emergen representaciones que enfatizan elementos sensorialmente desagradables: olores, calor, contacto corporal no deseado, además de situaciones de acoso hacia las mujeres. Aun así, no toda la valoración del transporte público es negativa, sino que es modulada de acuerdo con sectores sociales y su posibilidad de uso de otro medio. El texto finaliza con la observación de la importancia de mejorar la calidad de la experiencia del viaje como una forma de propiciar el uso del transporte público.

La experiencia del caminar es abordada por Miguel Ángel Aguilar Díaz desde el prisma de la sociabilidad urbana en "El caminar urbano y la sociabilidad. Trazos desde la Ciudad de México", que busca indagar en el vínculo recíproco que se produce entre el espacio público y la corporalidad, poniendo de manifiesto el sentido que cobra para los habitantes de la Ciudad de México el caminar urbano y las relaciones que se tejen en torno a éste. El artículo resulta de especial interés al ser de los pocos trabajos, en México, en realizar una descripción fina de la relación entre el transeúnte y la caminata. Esta última es una práctica cotidiana tan naturalizada que en un principio les resulta difícil a los entrevistados hablar de ella. A partir de una serie de relatos recopilados mediante entrevistas a profundidad y recorridos comentados, el autor logra captar la esencia del caminar urbano. Un caminar marcado por el placer y el disfrute de las relaciones interpersonales pero también por el desgaste debido al carácter repetitivo de los traslados. En este artículo, el origen y destino de los viajes no son relevantes, sino lo que transcurre durante el recorrido. Estos desplazamientos a pie, realizados por los transeúntes de forma solitaria o en compañía de algún ser querido, de un amigo o un familiar, cobran significados diversos en función de las interacciones que se establecen con el entorno: relaciones con el medio urbano, con las personas con quienes caminan y comparten la cercanía del cuerpo, o bien con aquellas que rozan al cruzar. Estas sociabilidades son descritas por el autor, no sin antes definir el concepto a partir de los trabajos de Georg Simmel y de Lyn Lofland. El autor explora la forma que éstas toman en diferentes entornos urbanos, contextos y bajo distintas condiciones y cómo se van construyendo según el carácter del trayecto; uno que busca el placer y el disfrute y otro que está reducido a un mero desplazamiento. El caminar se distancia aquí del puro transitar y se manifiesta con fuerza en la memoria de quienes evocan los paseos realizados durante su infancia acompañados de algún familiar. No es tanto el caminar que se torna en un recuerdo importante, sino el contacto interpersonal y la experiencia urbana. El caminar es presentado así como un soporte de la sociabilidad y de la afectividad y como el cimiento de la construcción social del espacio.

En "La experiencia de la caminata urbana durante la noche", Edna Hernández González y Florian Guérin proponen un análisis de la movilidad pedestre nocturna. Los autores describen los movimientos de los parisinos que caminan y transitan por la calle comercial Faubourg du Temple, recientemente rehabilitada y transformada (parcialmente) en una "zona de encuentro". La noche constituye el escenario de fondo del estudio. No representa un objeto de investigación en sí, sino una temporalidad en general ignorada por el investigador social y por las autoridades públicas que no la contemplan en el diseño y la planeación de las ciudades. A través de esta investigación, los autores comprueban el uso diferenciado de la calle en función de las distintas temporalidades. Al caer el día, se entremezclan diferentes usos y usuarios de la calle: desde las personas que concluyen su jornada laboral y se dirigen a sus domicilios, hasta aquellas que salen a pasear o buscan espacios de ocio y de consumo. Progresivamente, y a medida que los transeúntes se adentran en la noche, los desplazamientos utilitarios, rápidos, anónimos y uniformes son suplantados por un caminar menos mecánico y más irregular que da lugar a momentos de inmovilidad en la vía pública. El lenguaje corporal de los caminantes se ve modificado: su voz se hace presente, sus pasos se aproximan a los de otros y su cuerpo pierde rigidez y se relaja. A partir de un trabajo de campo basado en la filmación de recorridos a pie, en el seguimiento de transeúntes y en la aplicación de 91 cuestionarios, los autores rinden cuenta de las prácticas nocturnas de los parisinos, prestando especial atención al análisis del cuerpo en movimiento.

En el texto intitulado "Observando juntos en movimiento: posibilidades, desafíos o encrucijadas de una etnografía colectiva", Paola Jirón y Walter Imilan abordan los retos que implica indagar sobre las movilidades en contextos urbanos complejos. El trabajo presenta una propuesta metodológica que ha permitido examinar diferentes dimensiones de la movilidad urbana en la ciudad de Santiago de Chile y que ha resultado en artículos acerca de la movilidad y el transporte, técnicas de generación de información etnográfica basada en la aproximación del sombreo, y lugares móviles, entre otros temas. En particular las preguntas que se formulan los autores atañen a cómo captar las interpretaciones y los significados que los sujetos en movimiento asignan a la situación cotidiana de trasladarse por la ciudad, en escalas que van desde moverse por los espacios más inmediatos hasta recorridos metropolitanos. Se propone que la etnografía, en cuanto dispositivo metodológico que busca recuperar la producción de conocimientos desde la visión de los involucrados en una situación, puede generar un saber importante sobre el moverse en y a través de la ciudad. De esta forma será posible pasar de un conocimiento etnográfico establecido en la fijeza de un espacio relevante, como puede serlo un barrio o un entorno local, hacia la indagación en lo abierto, fluido e inestable del viaje. Importa a los autores también pensar en la posibilidad de una etnografía colectiva que incorpore de manera intensiva tanto el registro de la información como pautas sobre su significación y posibles estrategias de análisis, todo ello elaborado en un trabajo marcado por la horizontalidad en las relaciones entre los miembros del equipo de trabajo. Esta propuesta gira alrededor de la premisa de que para captar la situación de movilidad urbana en todos sus matices es menester estar lo más cerca posible de ella y así documentar minuciosamente las interacciones significativas que la componen. El artículo abunda en las diferentes etapas que supone una aproximación metodológica de estas características: formación de equipo de trabajo, selección de casos, elaboración de la etnografía y análisis interdisciplinario de los datos obtenidos.

En la sección de Investigación antropológica es posible encontrar artículos que, en su diversidad temática, dibujan contornos de la antropología contemporánea al centrar su mirada en procesos vinculados con el cuerpo, la diferencia, lo étnico, desde una perspectiva que propone elementos interpretativos críticos y novedosos.

Las condiciones de vida de un grupo étnico en la ciudad son estudiadas por Juan Manuel Engelman en "Migración étnica y condiciones de vida urbana al sur del Área Metropolitana de Buenos Aires". La migración de grupos indígenas a la ciudad y lo que eso representa en términos de conseguir un lugar en la metrópolis en condiciones de subalternidad ha sido un tema recurrente en la antropología urbana. El autor propone entender el proceso de migración en relación con la producción de una doble negación de la identidad de estos grupos ya que es invisibilizada y cuestionada. Desde este enfoque, la diversidad cultural en la perspectiva de la identidad argentina resulta paradójica, ya que negó la heterogeneidad asentada en el territorio nacional, mientras que se celebró la diversidad de nacionalidades europeas. En el texto se plantea la noción de cuestión étnica urbana para de ahí partir y reconocer los elementos condicionantes de clase y etnicidad en el habitar urbano. Desde los discursos de los migrantes entrevistados, la migración hacia la ciudad se hace bajo la lógica del mejoramiento de las condiciones de vida e incluso como una atenuación de la situación de discriminación. Con todo, el autor debate con esta visión para afirmar que el ascenso social en la ciudad es debatible y que la condición étnica invisibiliza a los sujetos, más que proveerlos de nuevos derechos. Frente a esto es comprensible el uso político de la identidad étnica como parte de un proceso de resistencia.

Por otro lado, Marta Venceslao Pueyo presenta los resultados de una investigación realizada en un centro educativo de justicia juvenil español en su artículo "Cartografías disidentes en un centro de justicia juvenil. El contrapoder de los dominados". La autora busca indagar la forma en que jóvenes adolescentes en situación de dominación social oponen resistencia a los discursos y prácticas hegemónicas de la institución que los cobija. El centro es considerado como una institución "semitotal", en alusión a los trabajos de Goffman, debido a que es de régimen abierto. En nuestra opinión y desde el enfoque goffmaniano, bien podría constituir una institución total, en el sentido de que se trata de un espacio aislado socialmente que reúne a un colectivo de individuos cuyo cotidiano es administrado por terceras personas y cuya reglamentación, según la autora, "no [es] menos coercitiva y rígida" que la de los centros con régimen cerrado. Venceslao Pueyo se da a la tarea de analizar el margen de maniobra de los internos que se puede observar a través de sus "ajustes secundarios", es decir, de un conjunto de prácticas y resistencias que van en contra de la norma establecida y que, en este aspecto, podrían ser descritas como subversivas. Recordemos aquí que los individuos disponen de cierto margen de maniobra incluso en situaciones de dominación social extrema, como lo describe Goffman (1961) al examinar las dinámicas dentro de un hospital psiquiátrico, o Rostaing (1996), al estudiar las de una penitenciaria. Así, los dominados cuentan con medios contrahegemónicos, informales o ilegales, para contrarrestar los procesos de sumisión en los que se encuentran e invertir "el sentido normativo" (Taboada Léonetti, 1994) o, en palabras de la autora, "invertir momentáneamente el orden cotidiano". Entonces, Marta Vescenlao se propone identificar, referenciar y analizar estas diferentes prácticas, tácticas o estrategias de "contrapoder", sin dejar de apuntar a su carácter contradictorio: a la vez que estas acciones otorgan a los internos cierta dignidad, fungen como un mecanismo de perpetuación del poder. Este artículo se acerca a las teorías desarrolladas por Goffman, valiéndose de conceptos como estigma, ajustes secundarios e institución total, para describir el contexto en el cual se desenvuelven los jóvenes y rendir cuenta de dinámicas cuyo propósito consiste en evidenciar que, a pesar de las circunstancias, aún disponen de cierto margen de autonomía y libertad.

"Transposición didáctica y socialización del conocimiento antropológico en el contexto museográfico de Tecnópolis", presentado por Antonella Delmonte Allasia, María Belén Garibotti, Constanza Casalderrey Zapata, Gisela Spengler y María Julieta Ruffa, se enfoca en los mecanismos de divulgación científica de contenidos antropológicos dentro de la Feria de Ciencias de Tecnópolis de 2014, organizada por el gobierno argentino. Según las autoras, la muestra de antropología responde a una inquietud social y política del Estado por promover una identidad multicultural argentina a través del reconocimiento de la otredad cultural. Desde una posición de observación privilegiada, las autoras recolectaron datos in situ sobre el discurso y las actitudes de los visitantes, quienes "reproducía[n] conceptos esencialistas y estereotipados acerca de la diversidad cultural [...], como resultado de la naturalización de ideologías evolucionistas y etnocentristas". En calidad de facilitadoras didácticas, logran captar las representaciones sociales del público acerca de los pueblos originarios de Argentina y su forma de posicionarse frente a alguna etnia en particular, mediante un proceso de identificación o de distanciamiento. A su vez, realizan un análisis crítico del discurso estatal sobre los pueblos originarios a partir de los contenidos de la muestra museográfica.

Por su parte, "Geopolítica del cuerpo e intimidad entre hombres en la homofobia de Estado en África" es el trabajo elaborado por Fernando Zarco Hernández y Joan Pujol Tarrés en el que se explora en torno a la conformación de prácticas homofóbicas de Estado en el continente africano. Para desarrollar su argumentación proponen al cuerpo en su dimensión geopolítica al ser un espacio en que se construyen y objetivan normas de género. La heteronormatividad incide sobre los cuerpos también a partir de su racialización, de promulgar la pureza de sangre como un valor supremo con el fin de conservar la idea de blancura racial en cuanto sinónimo de occidentalización y principio clasificatorio. Lo anterior igualmente constituye un elemento de colonialismo sobre los cuerpos al normar bajo criterios europeizantes prácticas y cuerpos diversos más allá de esas fronteras. Los autores también señalan los múltiples significados que se agrupan bajo la noción ideológica de lo africano. Aquí se anudan obsesiones occidentales sobre la falta, el no ser, la ausencia, en suma, la nada. Del mismo modo, la discusión que se propone en el texto considera las dificultades para efectuar un análisis de la opresión de género que no reproduzca una mirada occidentalizada, en donde la denuncia no se vuelva una forma sutil de ejercer un dominio sobre otros cuerpos desde normas y esquemas ajenos a sus paramentos culturales. Se recupera la postura de Bakare-Yusuf (2011:51), quien aboga por "abrir un espacio donde una multiplicidad de existencias contradictorias y categorías conceptuales puedan ser comprometidas productivamente dentro de nuestras teorías. Es de esta manera que podemos comprender y mantener a África y al conocimiento local en lo plural". De aquí se examina la situación de la homofobia en África y la necesidad de discutir los derechos sexuales en contextos étnicos no occidentales.

Finalmente, este número de Alteridades cierra con dos reseñas, la primera realizada por Silvina Merenson sobre el libro Los encantos del poder. Desafíos de la antropología política, de Marc Abélès y Máximo Badaró, y la segunda elaborada por Héctor Tejera Gaona para abordar la obra Vivir para crear historia. Antología de estudios sobre desarrollo, migración, género e indígenas, de Lourdes Arizpe.


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ALTERIDADES. Year 27, Issue 54, July - December 2017, is a biannual publication of the Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, División de Ciencias de Ciencias Sociales y Humanidades (Social Sciences and Humanities), Departamento de Antropología (Anthropology Department). Prolongación Canal de Miramontes 3855, Col. Ex-Hacienda San Juan de Dios, Del. Tlalpan, C.P. 14387, Ciudad de México and Av. San Rafael Atlixco 186, Col. Vicentina, C.P. 09340, Edif. F-001, Mexico City. Phone number: 5804 4600, ext. 2679. Journal’s web address: <http://alteridades.izt.uam.mx>. Email address:. Main Editor: Dra. Norma Jaramillo Puebla. Certificate of Rights Reserved for the Exclusive Use of Title of Journal N° 04-2015-112311463800-203, and-ISSN: 2448-850X, both granted by the Instituto Nacional del Derecho de Autor (National Institute of Author’s Rights). Person responsible for the last update of this issue: Dra. Norma Jaramillo Puebla, Unidad Iztapalapa, División de Ciencias Sociales y Humanidades. Last modified on December 2nd, 2017. File size: 6.8 MB
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